Detrás de Ficciones Ordinarias

Date posted: August 22, 2011

Hace dos semanas en la Galería Espacio Alterno de la sede Uniandinos de Bogotá, se inauguró la exposición Ficciones Ordinarias donde dos de nuestros proyectos (detiqueta y Cartonero Promedio) hacen parte de la muestra. Después del afán y dedicación que implica la preproducción y el montaje de un evento como este, celebramos y compartimos con los amigos nuestro lugar en un hermoso espacio expositivo junto a otras obras que le siguieron el hilo a la propuesta curatorial de Lina Rojas con quien hoy tenemos el gusto de conversar sobre esta experiencia a la que los invitamos hasta el 30 de septiembre.

¿Qué te inspiró el nombre Ficciones Ordinarias para la exposición?
L.R. El reuso de materiales siendo una respuesta a la problemática ambiental del mundo se realiza hace muchos años y no es sorpresa que cada vez sea más visible. Tanto así que ya no puede sostener su discurso dentro de su medio. Es por eso que el reuso de materiales debe tomarse hoy por hoy como un medio más en la representación de discursos más allá de su propio origen. Considero que si esto se ve representado en diversos discursos, la necesidad del reuso ya no será una imposición (que muchos todavía sienten) sino una condición natural para todos.
Durante la búsqueda de obras que fueran realizadas a través de una reinvención de materiales, encontré un elemento ficcionario en común. Las obras afirman una relación evidente con lo ordinario pero al tiempo presentan lo que está escondido dentro de esta cotidianidad. Ficciones que derivan formas que aluden a la tecnología, al cuerpo, a los símbolos y a los mecanismos urbanos de producción. Varios de estos señalamientos no se darían si no fuera por las condiciones actuales en las que vivimos. Hay otras obras que evocan nostálgicamente el pasado como un relato.

¿Cómo fue el proceso de selección de los artistas participantes?
L.R. De todos los artistas que trabajan de alguna manera con elementos reutilizados quería encontrar aquellos que no representaran necesariamente una tendencia meramente ecológica. Era necesario que fueran obras hechas con elementos ordinarios pero como mencioné antes, los discursos debían plantear una idea y reflexión propia que completara de manera singular la totalidad de la obra y su proceso.  Después de estas cualidades vitales, la selección se inspiró en elementos comunes que empecé a observar en ciertas obras, propiedades que aludían a procesos habituales pero que escondían algo y rememoraban historias comunes.

¿Una vez terminado el montaje qué es lo que más aprecias de cada una de las obras de Ficciones Ordinarias?
L.R. En general creo que la mayoría de las obras se caracterizan por una factura muy juiciosa y por plantear ideas muy diversas: La obra de Catalina López hace relación a la tecnología mimetizada en pixeles, al uso cotidiano de diversos productos y a un juego lingüístico asociado a las etiquetas. Sin embargo, este juego es una reiteración del consumo, lo mecánico de la repetición y los imaginarios comunes de la sociedad. Con un ejercicio riguroso en su factura, los diferentes collages de Catalina nos dejan absortos a la hora de observarlos, de ver cada pieza puesta en su lugar formando una imagen que en su totalidad es una ratificación de la materialidad de nuestros días. La Guadalupe de Esteban Peña hace alusión en su factura al uso del objeto mismo del dibujo: el lápiz Mirado. Esta serie de lápices nos recuerda los días de escuela y va formando una aureola de otro imaginario común, una imagen religiosa. La virgen como objeto de ficción humana y el lápiz como elemento de construcción de imágenes se reúnen para darnos una figuración poética que evoca dentro de nosotros cierta nostalgia y devoción. Las composiciones de Laura Escovar hacen referencia a la visibilidad de nuestros cuerpos gracias a un elemento ordinario como lo son las radiografías. Desde esa especificidad, la obra habla no del cuerpo como tal, sino de aquellas prácticas que todos tenemos de recolección de fragmentos de nosotros mismos, una labor taxonómica que se abstrae en imágenes que aluden a la nuestra propia naturaleza. La instalación de Mariana Murcia es una obra más conceptual que más allá de su proceso,  hace evidente la necesidad de conservar siempre algo con nosotros. La simple factura hace referencia a la repetición de una acción y la piedra es sólo un resultado y una metáfora del pasado. El retrato de Nathalia Azuero representa en su producción la realidad cambiante de estas imágenes que vemos a diario. Es una alusión al tiempo, a la contraposición entre tecnología y analogía y a la inevitable transformación de un objeto que en su proceso nos olvida. Es un personaje que nos mira fijamente y que reclama su recuerdo o señala otros personajes que vemos a diario pasando por esos muros llenos de carteles. Las sillas de Samuel Córdoba responden a la reclamación de una memoria de la naturaleza y de una labor pedagógica en su totalidad, pero también nos devuelve a una labor de contemplación muy necesaria. Esta obra no es sólo un trabajo de reciclaje y diseño, es la representación y objeto útil de un proceso social y ecológico del que todos debemos ser protagonistas.

¿Cuál fue el mayor reto en la curaduría de esta exposición para la serie Trayectos de la Galería Espacio Alterno Uniandinos?
L.R. El mayor reto respecto al montaje como tal,  fue lograr que los cambios que tuvimos que hacer no irrumpieran en una lectura forzada. Era necesario que la lectura y el recorrido fueran armónicos ya que todas las obras son contundentes en sí; asimismo la dirección y tipo de la luz fueron muy importantes ya que ésta debía envolver las obras de manera tenue pero puntual. Curatorialmente creo que no tuve ningún reto en especial, el montaje se resolvió muy bien y el producto final fue un relato de obras que tanto en su paleta cromática como en sus discursos conversaban adecuadamente la una con la otra. El elemento de color rosa en las paredes de la galería sumado al manejo de la luz fue vital para que se diera la atmósfera acorde con la curaduría.

¿Ya inaugurada la muestra cuál ha sido tu mayor satisfacción?
L.R. La mayor satisfacción hasta ahora es darme cuenta que la selección de artistas y obras fue la correcta y que el discurso que planteé al inicio de todo este proceso se vió reflejado mejor de lo que imaginé. La satisfacción final que tendré será después de haber realizado junto a los artistas el conversatorio, la conferencia con Juliana Díaz y el taller con Samuel Córdoba. Estas son actividades que reafirman la labor curatorial, activan otros discursos y acercan al público a las prácticas artísticas.

. . .

Fotos de la exposición

detiqueta

detisillas

pensadoras

viewmaster1

viewmaster2

viewmaster3

 



One response to “Detrás de Ficciones Ordinarias”

  1. […] Junio 2010 Observaciones particulares: Una de las diez piezas de la serie detiqueta Expuesta en Ficciones Ordinarias, Galeria Espacio Alterno Uniandinos Fotografía: Camilo Aldana […]

Leave a Reply

%d bloggers like this: